Su historia
Owen Chow, a quien sus amistades describen como aventurero y filosófico, estudió enfermería, practica el budismo tibetano y siempre ha querido tener un perro.
Cuando tenía 15 años participó en su primera marcha en favor de la democracia. Se incorporó a la vida pública con la esperanza de ayudar a las personas más desfavorecidas y contribuir a una sociedad más justa. Pero alzar la voz se ha convertido en una actividad peligrosa en Hong Kong.
En 2020, Pekín impuso a Hong Kong una Ley de Seguridad Nacional draconiana en virtud de la cual se ha aplastado a la oposición política, se ha silenciado a los medios de comunicación independientes y se han cerrado organizaciones de la sociedad civil.
Pese a los riesgos, cuando tenía 23 años Owen se presentó a unas “primarias” no oficiales en las que se iban a elegir candidaturas para las siguientes elecciones. Las autoridades reaccionaron acusando a Owen y a otras 46 personas de conspiración para cometer subversión.
En 2021, Owen fue detenido y, en 2024, condenado a más de 12 años de prisión. Es posible que no recupere la libertad hasta 2032 y lleva ya al menos tres años recluido en régimen de aislamiento.
En Hong Kong hay muchos casos como el de Owen. Una ciudad antes conocida por el debate abierto vive ahora atenazada por el miedo. Quienes antes daban por sentado su derecho a alzar la voz sienten que ya no pueden ejercer su libertad.
Pide a las autoridades de Hong Kong que pongan a Owen en libertad de inmediato y sin condiciones.
Retrato (ambas versiones): © Particular Imágenes de contexto (todas): © Amnesty International (Foto: Nicole Millar)Índice: ASA 17/1068/2026